Una de las mejores formas de garantizar el bien todas las pertenencias o bienes materiales de una empresa, es teniendo un buen sistema de rociadores NFPA 25. De esa manera, cuando ocurra un incendio, estos se van a activar y apagaran todas las llamas que se encuentren encendidas.

Sin embargo, si este llega a fallar las probabilidades de perder todo lo que se tiene son muy altas y hasta seguras. Para evitar este tipo de inconvenientes, el NFPA 25 se encarga de realizar una inspección a estos sistemas. Ahora mismo, te vamos a mostrar de qué manera lo hacen, en qué consiste y si se hace igual en todos los casos.

¿En qué consiste la inspección al sistema de rociadores NFPA 25?

Las inspecciones de los diferentes sistemas de rociadores no se realizan todas de igual manera. En algunas ocasiones solo se requiere de la verificación visual de elementos clave, como, por ejemplo, el estado del tanque de agua, las temperaturas del ambiente en ese espacio y el estado de las válvulas.

rociadores contra fuego

Sin embargo, hay casos en los que se ejecutan procesos más complicados debido a que el estado del sistema es precario. Por ejemplo, algunas de las más complicadas son verificaciones internas a intervalos largos y las pruebas de flujo en todo el sistema.

¿Qué actividades se llevan a cabo y con qué frecuencia según NFPA 25?

Dependiendo del estado del sistema y del tipo de actividades que se tengan que llevar a cabo, se tienen que atender a diario, 1 vez a la semana, quincenalmente, mensualmente, cada 3 meses, cada 6 meses, cada 1 año o cada 3 años.

Estado de las tuberías

Algunas de las cosas que más afecta al sistema es que las tuberías se oxidan en el interior, ya que el agua no corre de manera fluida. Si la corrosión es mínima no va a afectar la calidad, cuando es mediana hay que hacer pruebas de flujo, pero cuando ya es grave, va a ser necesario cambiar las tuberías.

Para conocer en qué estado se encuentran las tuberías en el interior, se utiliza un tipo de endoscopio. No obstante, este método es útil en caso de que exista alguna obstrucción, ya que sería difícil detectarla. Otro método que se usa para esto es por medio de un ultrasonido.

Estado de las válvulas y los rociadores

conductos hidráulicos

Las válvulas son la parte más importante, ya que, si no se encuentran en estado óptimo, no va a poder salir el agua al momento del incendio. Esto se tiene que chequear de manera diaria o semanal, dependiendo del caso.

En cuanto a los rociadores, se verifica que no se encuentren oxidados de manera extrema, que no presenten pérdidas de fluido, que no tengan fugas ni estén dañados. A diferencia de las válvulas, esta inspección se realiza de manera anual.

Pruebas de flujo

Estas se tienen que ejecutar una vez al año y se guardan los datos de los resultados. Cada año, el estado de calidad va a ir disminuyendo, pero mientras se determine como apto para el uso, el flujo va a ser el necesario para lo que se necesita durante el incendio. También va de la mano con las válvulas, ya que, si hay alguna averiada, el flujo se verá afectado.

Estado del sensor de flujo

Todo sistema de incendio tiene que contar con esta pieza. Su función es detectar el flujo de agua por cierta cantidad de tiempo. Si luego de ese lapso de tiempo, el agua sigue corriendo, activa la alarma que le avisa a los entes competentes que en ese lugar está ocurriendo un incendio. En caso de que este no funcione, si el agua del tanque se acaba y el fuego no se ha extinto, el incendio se saldrá de control.