Los métodos de prevención y protección contra incendios están diseñados para resguardar vidas, ahorrar en refacciones y prevenir o disminuir la discontinuidad del uso del espacio después de un incendio. Elaborar un diseño de prevención que sea eficiente y eficaz es un aspecto que se tiene en cuenta en la planificación de un edificio nuevo.

¿Pero qué pasa con las construcciones antiguas, diseñadas antes de las nuevas normativas sobre materiales, tecnologías y métodos de prevención de incendios?

¿Cómo pueden ponerse al día las edificaciones antiguas?

Al haberse diseñado antes de la llegada de materiales ignífugos y estrategias de compartimentación, control y escape, las construcciones antiguas son mucho más vulnerables al fuego. Es por esto que hay una serie de medidas que se pueden tomar para estar al día con los sistemas de seguridad contra incendios y prevenir costosas reparaciones. 

A fin práctico, estas medidas suelen clasificarse en: medidas de prevención, medidas de protección pasivas y medidas de protección activas. Dependiendo de las características estructurales de la edificación antigua, el experto le aconsejará las más idóneas, así como el plan para llevarlas a cabo. 

Medidas de prevención 

Las medidas de prevención serán siempre las menos invasivas y las más económicas. Estas son todas las estrategias disponibles para evitar que se genere y propague un incendio, desde optar por calefacción eléctrica en lugar de artefactos con fuego visible, el mantenimiento de los elementos de protección contra el fuego en óptimas condiciones, hasta el entrenamiento del personal y habitantes del edificio mediante instructivos, señalizaciones y simulacros

Estas medidas tienen un impacto mínimo en el presupuesto pero amplios beneficios a nivel de seguridad. 

Medidas pasivas

Se consideran medidas pasivas a aquellas que se concentran en el uso de materiales que impidan, repelan, retrasen y, en última instancia, faciliten la extinción del fuego

Aquí se hace necesario que los expertos evalúen en detalle la edificación y aconsejen las refacciones menos invasivas y más eficientes para estar al día con la reglamentación y prevenir mayores costos de reparación a futuro. Hay que tener en cuenta que cuanto más resista la estructura, más tiempo habrá para extinguir el fuego y menores serán las pérdidas.

En términos generales estas medidas suelen consistir en:

  • la subdivisión de espacios comunes, creando compartimentos y conductos de extracción de humo, en donde la estructura lo permita
  • la aplicación de barniz y pintura intumescente en puertas, suelos, paredes, techos e incluso muebles, para prevenir la propagación y dar el tiempo necesario para el escape y extinción del fuego. 
  • el reemplazo de puertas tradicionales por puertas cortafuego con burletes antihumo. Las puertas tradicionales suelen estar confeccionadas con materiales inflamables y dejar espacio o aberturas que permiten la propagación de humo. Por esto se aconseja reemplazarlas por cerramientos óptimos.
  • el reemplazo de torneado, yeso y relleno de paredes por placas o paneles ignífugos.

El especialista encargado de observar y diseñar su plan de protección contra incendios le aconsejara según las características de cada edificación. 

Medidas activas

Estas están conformadas por los equipos y sistemas instalados para alertar y prevenir la propagación de incendios. Desde detectores de humo, alarmas, señalizaciones, luces de emergencia, extintores, aspersores y mangueras hasta bocas de incendios y ventiladores estos elementos detectan, inhiben y disipan el humo y el fuego de la mejor forma posible previniendo daños mayores. 

Es probable que los edificios por antiguos que sean, ya cuenten con algunos de estos elementos, pero cabe recordar la importancia del trabajo de mantenimiento, la evaluación periódica del espacio y el entrenamiento continuo del personal y habitantes del edificio, que se renuevan con el pasar de los años.